Ayer iba yo por Alicante, esquivando obras, tráfico, calles cortadas, plantà de fogueres y suciedad acumulada, buscando desesperadamente una parada de autobús operativa en medio de ese caos vial urbano provocado por eso que allí llaman Fogueres de Sant Joan (alcohol y charanga, con desahogo de tendencias pirómanas).
La primera parada del 24 operativa la encontré más arriba de la Plaza de Toros. Cualquiera que conozca Alicante sabe lo que significa recorrer la distancia que separa la siempre lúgubre estación de autobuses de la macabra plaza de sacrificio de reses astadas, en junio, con un sol de cojones justicia y con un ordenador al lomo. Apresurado, semideshidratado, acalorado, desesperado y, en resumen, ajqueado, logré por fin abordar el tan esperado vehículo que me transportaría a mi destino final, el cole.
Una vez a bordo del autobús de la muerte número 24, abriéndome paso entre señoras con carrito, quinquis de puro pedigrí, sobacos malolientes y pobres desgraciados como un servidor, logré encajarme en un hueco con vistas al exterior. Con un carrillo empotrado contra la ventanilla y el otro sobre alguna parte de un cuerpo que no era el mío, alcancé a divisar, a lo lejos, un cartel que anunciaba el acontecimiento que me alegró el día y me hizo más liviano el calvario resto del camino.
Sábado 26 de julio. 22:30 Plaza de Toros de Alicante Entradas (entre 34 y 64€) a la venta en Taquillas del Paseo del Puerto, Plaza de Toros y Servicam.
El concierto es dentro del I Festival Músicas del Mundo, festival que promete ser tan cutre que no tiene ni página web, de modo que os dejo el enlace a una página de Alicante Turismo que tiene la programación.
Pinchando sobre la imagen para ampliarla se ve infinitamente mejor.
Como os podéis imaginar, me voy a pasar segregando saliva en cantidades superiores a las habituales hasta el 16 de junio, que es cuando nos llegará el disco a los países del tercer mundo. También podrían estos enrollarse como Radiohead o Iván Ferreiro y ofrecer descarga gratuita unos días antes, que se lo pueden permitir. Total, el disco me lo voy a comprar de todos modos.
Interesante lo que dice del vinilo que regalan con la revista NME y que podemos reservar aquí, así como lo de los dos conciertos gratis, que habrá que ver a cuánta gente hay que matar para conseguir colarse en uno.
Hasta el 16 de junio, tendremos con conformarnos con las migajas que nos ofrecen mañana en forma de single. Podremos descargar Violet Hill desde mañana martes 29 de abril. Y, para ir abriendo boca, un adelanto de lo que será el disco:
01 – Life In Technicolor 02 – Cemeteries Of London 03 – Lost! 04 – 42 05 – Lovers In Japan/Reign Of Love 06 – Yes 07 – Viva La Vida 08 – Violet Hill 09 – Strawberry Swing 10 – Death And All His Friends
De tierras dacias nos llega un fenómeno que, hasta ahora, no había tenido ocasión de observar. Os hablo del emoticoncert que, como su nombre indica, es una mezcla de emoticonos y concierto.
Somos cada vez más los que nos ponemos azules cuando, en una conversación de mensajería instantánea, nuestro interlocutor usa más emoticonos que letras, en ocasiones sin justificación alguna y para enmascarar la falta de contenido por su parte. Ahora bien, si lo hace como en el vídeo que podéis ver a continuación, no seré yo quien se queje.
Desconozco si es éste un fenómeno que causa furor en todos los rincones de la Red pero, hasta la fecha, todas las expresiones de esta singular forma de ¿arte? vienen de Rumanía. Si alguien observa que este fenómeno se propaga por otros rincones del planeta, que me lo haga saber, ya que puede que aún estemos a tiempo de evitarlo.
Como muestra, os dejo un vídeo con Mad World, esa canción que le dan a uno ganas de defenestrarse nada más oírla, en el buen sentido de la expresión.
Esta canción, a la que mucha gente se refiere como Starry, Starry Night, se llama Vincent. La compuso Don McLean en 1971 tras leer un libro sobre la vida de Vincent Van Gogh.
Dice la Wikipedia que durante muchos años, en el Museo Van Gogh de Amsterdam, se oía esta canción a diario. Dice también que en la caja fuerte del sótano del museo se conserva una copia de la partitura junto a los pinceles con que Van Gogh pintó La noche estrellada y diversos objetos.
Es una de las candidatas a mi canción favorita, en la categoría Snif, snif.
Starry, starry night Paint your palette blue and gray Look out on a summer’s day With eyes that know the darkness in my soul Shadows on the hills Sketch the trees and the daffodils Catch the breeze and the winter chills In colors on the snowy linen land
Now I understand What you tried to say to me How you suffered for your sanity How you tried to set them free They would not listen, they did not know how Perhaps they’ll listen now
Starry, starry night Flaming flowers that brightly blaze Swirling clouds in violet haze Reflect in Vincent’s eyes of china blue Colors changing hue Morning fields of amber grain Weathered faces lined in pain Are soothed beneath the artist’s loving hand
Now I understand What you tried to say to me How you suffered for your sanity How you tried to set them free They would not listen, they did not know how Perhaps they’ll listen now
For they could not love you But still your love was true And when no hope was left inside On that starry, starry night You took your life as lovers often do But I could have told you, Vincent This world was never meant for one as beautiful as you
Starry, starry night Portraits hung in empty halls Frameless heads on nameless walls With eyes that watch the world and can’t forget Like the strangers that you’ve met The ragged men in ragged clothes The silver thorn of bloody rose Lie crushed and broken on the virgin snow
Now I think I know What you tried to say to me How you suffered for your sanity How you tried to set them free They did not listen they’re not listening still Perhaps they never will