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August 29th, 2008

Ya os lo he dicho, estos días ando muy liado. Como no quiero dejaros sin vuestra ración diaria de demencia, recurro al cajón de los enlaces curiosos.

En Esñapa (sí, Esñapa) se suele decir que “como aquí no se vive en ningún sitio”. Se piensa también que “como aquí no se come en ningún sitio” y que “como aquí no se insulta en ningún sitio”. Cierto es que aquí nos insultamos mucho, que tenemos la lengua floja, pero eso no quiere decir que seamos originales. Más allá de llamar a alguien hijoputa, cabrón o gilipollas, de mandarlo a la mierda o de cagarnos en sus muertos, poco sabemos decir. No somos creativos. Tenemos unos cuantos elementos ofensivos y los combinamos entre sí sin aportar originalidad alguna.

Cuando llegué a Rumanía y, poco a poco, fui empezando a entender rumano, me maravillaba la plasticidad de las maldiciones rumanas. No hay más que colarse en uno de los numerosos atascos que se producen a diario en cualquier cruce o rotonda de Bucarest para poder apreciar en toda su plenitud este ejemplo de creatividad lingüística. También ellos tienen sus insultos prefabricados, pero siempre hay alguien que destaca por su lirismo.

Para que veáis que hay insultos preciosos por todos los rincones del mundo, os dejo enlace a un ránking mundial.

The 9 most devastating insults from around the World

¿Alguien adivina quién está en primera posición?

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Gravedad cero y tostadas

June 24th, 2008

Microsiervos, en su siempre amena sección WTF?, me regaló ayer un perfecto ejemplo de lo que pasa cuando pones a cualquiera a traducir:

Sí, claro, pagas 2.548,49 mauros por un viaje para experimentar la gravedad cero y, al aterrizar, te reciben con una fiesta y tostadas, lo más normal del mundo. Cuando volé en globo la empresa nos obsequió con un picnic tras el vuelo, que concluyó con un brindis para celebrar el éxito del vuelo, es decir, seguíamos todos vivos, como suele suceder. Supongo que será porque no sabían que lo realmente glamouroso es celebrarlo con unas tostadas. ¿Mantequilla o aceite?

El diccionario Merriam-Webster, uno de los más respetados en lengua inglesa, nos dice que «toast» puede ser varias cosas. En primer lugar puede ser ‘sliced bread browned on both sides by heat’, es decir, una ‘tostada’. Ahora bien, «toast» también puede ser ‘a person whose health is drunk’, una persona a cuya salud se bebe. Vemos por donde van los tiros, ¿no? Otro significado es el de ‘something in honor of which persons usually drink’, algo en cuyo honor se bebe. ¿Se capta? Pero la cosa no acaba aquí, ya que «toast» también es ‘an act of proposing or of drinking in honor of a toast’, es decir, el acto en sí de beber en honor a ese algo de la definición anterior. Por último, «toast» como verbo, aparte del obvio de ‘tostar’, tiene también el significado de ‘to propose or drink to as a toast’, proponer o participar en un… ¡brindis! Sí, esa era la palabra, brindis.

¿A que todo tiene mucho más sentido ahora? Ya no es tan descabellado, ¿verdad? Pagas una pequeña fortuna por un paseo en avión y tras el aterrizaje celebras que sigues vivo con un brindis, no con unas tostadas.

Un traductor profesional tiene desarrollado ese instinto que lo lleva a sospechar de la obviedad más grande. Aunque «toast» muchas veces signifique ‘tostadas’, si en un contexto determinado no tiene sentido, no tiene sentido. Y lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Es ahí cuando abre el diccionario y descubre, o recuerda, los otros significados de la palabra. Si bien un traductor no lo sabe todo, sabe buscar y dudar de sus conocimientos. El que tradujo la descripción de ese artículo no sabía cuánto ignoraba.

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¿En qué quedamos?

May 23rd, 2008

Hoy he ido de compras. Viene un amigo de visita y, ya que se hace 3.000 km para venir a verme (bueno, a mí y a la playa), he decidido premiar su esfuerzo comprando una bolsa de madalenas, entre otras cosas.

El caso es que me he ido a Santa Pola, crisol de culturas, pasando antes por la Universidad para arreglar unas cosillas. Llego a Santa Pola, cojo el carrito de la compra, voy al Mercadona, me sorprendo de lo desierto que lo encuentro, lamento que jamás volveré a encontrarlo tan vacío, lleno la cesta, pago, lo transfiero al carro, descargo, a la nevera lo que necesita frío, a su sitio lo demás, me voy a comer, vuelvo a casa, vuelvo a coger el carro, repito parte del proceso anteriormente descrito, vuelvo a volver a casa, nevera, armarios… ¡Un momento! ¿Ahí pone lo que creo haber leído?

¿y/o? Como de costumbre, vayamos por partes:

Si nos ponemos en plan erudito, podemos acudir a ver cómo define el Diccionario Panhispánico de Dudas (En lo sucesivo, DPD) el valor en estos casos de la conjunción ‘o’:

o2. 1. Conjunción coordinante que tiene valor disyuntivo cuando expresa alternativa entre dos opciones: ¿Prefieres ir al cine o al teatro? Otras veces expresa equivalencia: El colibrí o pájaro mosca es abundante en esta región. También se usa para coordinar los dos últimos elementos de una ejemplificación no exhaustiva, con un valor de adición semejante al de la conjunción y: Acudieron a la fiesta muchos famosos, como periodistas, actores o futbolistas; la conjunción o tiene por objeto señalar aquí que no se ha agotado la enumeración, que se han citado solo unos cuantos ejemplos de entre los varios posibles; sin este valor, no es admisible usar o en lugar de y: *García Márquez o Vargas Llosa son dos de los más grandes representantes de la literatura en lengua española. A menudo la disyuntiva que plantea esta conjunción no es excluyente, sino que expresa conjuntamente adición y alternativa: En este cajón puedes guardar carpetas o cuadernos (es decir, una u otra cosa, o ambas a la vez). En la mayoría de los casos resulta, pues, innecesario hacer explícitos ambos valores mediante la combinación y/o (→ y2, 3).

El DPD nos remite en esta entrada, además, a otra donde incide sobre lo poco aconsejable que es emplear la fórmula ‘y/o’:

y2. 3. y/o. Hoy es frecuente el empleo conjunto de las conjunciones copulativa y disyuntiva separadas por una barra oblicua, calco del inglés and/or, con la intención de hacer explícita la posibilidad de elegir entre la suma o la alternativa de dos opciones: Se necesitan traductores de inglés y/o francés. Se olvida que la conjunción o puede expresar en español ambos valores conjuntamente ( o2, 1). Se desaconseja, pues, el uso de esta fórmula, salvo que resulte imprescindible para evitar ambigüedades en contextos muy técnicos. Si la palabra que sigue comienza por o, debe escribirse y/u.

Vamos, que deja bien claro que decir ‘y/o’ es redundante, además de poco aconsejable, por lo que debe relegarse su uso a «contextos muy técnicos». En estos casos, en aras de la precisión, podemos mirar hacia otro lado y tolerar este uso poco habitual.

Si bien podría aducirse (digo mientras me subo las gafas que no llevo) que la composición química de un producto de repostería industrial es uno de estos «contextos muy técnicos», esta apreciación pierde todo su peso tras un análisis detallado del ingrediente que ha llamado mi atención y me ha motivado a escribir esta disertación olordeboquista: «aceite de girasol y/o de soja».

¡Por el amor de FSM! ¿Qué tipo de control lleva esta gente sobre el contenido de sus productos? Lo de trazas de leche, soja, frutos secos y sésamo lo comprendo. Significa «en la misma fábrica elaboramos otros productos que contienen esos ingredientes y, más que nada por si eres alérgico a alguno de ellos, te avisamos de que por mucho que limpiemos siempre se puede quedar alguna miajica entre las juntas de alguna máquina y no nos molaría nada que nos demandaras si sufres una reacción alérgica porque nosotros no te hayamos avisado». Sí, ése es el desglose de «trazas de». Entiendo que los fabricantes quieran curarse en salud y evitar muertes innecesarias y procesos judiciales, pero de ahí a decir «de girasol y/o de soja» va un trecho.

Como si no fuera bastante inquietante que una aparentemente inocente madalena contenga ácido tartárico, ahora tendremos que vivir con la duda de no saber si hemos ingerido aceite de girasol y/o de soja. Eso me lleva a pensar que le ponen de uno y/o de otro según el día. A veces el factor decisivo será la distancia a la garrafa más próxima. Otro será el precio de uno y/o de otro. Puede que hasta incidan las preferencias personales de los empleados que elaboran estas madalenas sorpresa.

Concluyendo, que si me dicen «aceite de girasol», «aceite de soja» o «aceite de girasol y soja» yo me quedo tan tranquilo. Es ese ‘/o’ lo que me inquieta, esa incertidumbre de no saber qué me estoy llevando a la boca. That’s what she said!

Como colofón (sonora palabra), dos vídeos de los dioses. Referencia al contenido de este post a partir del minuto 6:30 aproximadamente del segundo vídeo. A quien no los vea íntegros le saldrá pelo en las encías.

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Everybody be cool, this is a robbery!

May 13th, 2008

Leo en Microsiervos que alguien ha calculado que el coste por MB de un SMS en el mercado español es de 1.123€. Sí, habéis leído bien, 1.123€. Los cálculos los hizo hace algo más de un año hombrelobo en su blog.

Repitamos esos cálculos y ampliémolos con los precios con IVA y con los precios de Yoigo.

Un SMS contiene 160 caracteres de 7 bits o 140 de 8 bits, lo que significa que pesa 140 bytes. Un MB (megabyte) son 1.024 kB (kilobytes) que, a su vez, equivalen a 1.024 B (bytes) cada uno. Regla de tres, para calcular el precio sin IVA (izquierda) y con IVA (derecha):

140 B  ----------  0,15€         140 B  ----------  0,174€1024·1024 B -----  x€            1024·1024 B -----  x€

1024·1024·0,15/140 = 1123,47€    1024·1024·0,174/140 = 1303,23€

Ese cálculo es válido para la tarifa habitual que aplican a los SMS las tres grandes operadoras. En el caso de la cuarta en discordia, Yoigo, que los cobra a 0,10€, el cálculo sería el siguiente:

140 B  ----------  0,10€         140 B  ----------  0,116€1024·1024 B -----  x€            1024·1024 B -----  x€

1024·1024·0,10/140 = 748,98€     1024·1024·0,116/140 = 868,82€.

Si llevamos estos cálculos al extremo e intentamos averiguar cuánto nos cuesta el MB en el caso de SMS internacionales con las tres grandes, se nos va la cosa de las manos:

140 B  ----------  0,60€         140 B  ----------  0,696€1024·1024 B -----  x€            1024·1024 B -----  x€

1024·1024·0,60/140 = 4493,89€    1024·1024·0,696/140 = 5212,92€

Conclusión: nos roban despiadadamente. Estamos pagando a precio de oro algo que a la operadora le cuesta la cantidad más parecida al 0 que existe.

Si hacemos memoria y nos remontamos a los inicios de la telefonía móvil GSM en España, nos sorprenderá recordar que los SMS eran gratis. Recuerdo cuando a mi padre le dieron su primer ladrillo en la empresa, un Motorola con una extraña opción de ‘Mensajes de texto’ que nadie sabía para qué servía. Luego ya se les encendió la bombillita y pensaron: “Oye, ¿y si cobramos por eso?”. La jugada les salió redonda.

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A world without Romania

April 27th, 2008

Todos seríamos capaces de mencionar sin pensar demasiado alguna contribución a la Humanidad de Francia, Italia, Alemania, Japón, Reino Unido, China… Pero, ¿sabríamos citar alguna aportación por parte de Rumanía?

El vídeo que os dejo aquí no es que sea precisamente un dechado de rigor y objetividad, pero todos los datos que da tienen algo de verdad. Aquí os lo dejo:

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Dulcea limbă românească

March 27th, 2008

Recientemente un lector me ha pedido que cuente más cosas de Rumanía.

Puesto que muchos navegantes atracan en este blog en busca de información sobre esta tierra, voy a dedicar más posts a hablar del país donde pasé casi nueve meses y espero pasar muchos más en un futuro próximo.

Hoy es el turno de la lengua rumana. No voy a hacer una descripción detallada y precisa de las características del rumano, porque eso ya está hecho y porque no tengo la paciencia ni las ganas, por ahora, de hacerlo. En la Wikipedia encontraréis artículos bastante completos sobre esta lengua en español, inglés y rumano.

Una de las primeras observaciones que hacen amigos y familiares cuando uno les anuncia su intención de pasar una temporada en Rumanía es “Pero allí se habla ruso, ¿no?”. La respuesta, por si alguien lo duda, es “No”. En Rumanía se habla rumano, una lengua romance con unos 24 millones de hablantes. Los datos sobre el número de hablantes del rumano nunca son precisos porque es muy difícil cuantificar el número de hablantes que hay desperdigados por el mundo, pero nos dan una idea aproximada de la cantidad de gente que vive, piensa y sueña en rumano.

Una pregunta que me han hecho ya muchas veces es “¿El rumano es fácil de aprender?”. Esto es muy relativo y depende de lo que cada persona entienda por “fácil de aprender”. A ver, el rumano, como lengua románica que es, al provenir del latín, tiene un alto grado de similitud con el resto de lenguas románicas (catalán, español, francés, italiano, occitano, portugués, romanche, etc.). Esto, traducido, significa que “muchas palabras se parecen”. Por desgracia, esto no implica que el rumano se entienda sin haberlo estudiado o sin haber estado expuesto a esta lengua por un tiempo prolongado. Al contrario de lo que sucede con el italiano o el portugués, que podemos entender bastante bien por escrito y medianamente bien en forma oral, el rumano no se entiende de buenas a primeras.

Cuando uno llega a Rumanía y tiene su primer contacto con el rumano, entiende muchos carteles y pilla palabras sueltas pero, para su desesperación, esto no significa que sea capaz de seguir una conversación o de poner las noticias y saber de qué están hablando sin ver las imágenes. Ahora bien, si uno tiene facilidad para el aprendizaje de lenguas extranjeras, habla al menos un par de lenguas románicas, ha estudiado algo de latín y tiene la motivación suficiente para proponerse aprender rumano, no es una lengua excesivamente difícil de aprender. En mi caso, reuniendo las cuatro condiciones que he mencionado, a los pocos días de llegar ya acertaba a balbucear “papá” y “mamá”, al mes decía palabras sueltas, a los dos meses entendía de qué trataban las conversaciones ajenas y a los tres meses ya era capaz, a pesar de las múltiples patadas al diccionario y la gramática, de intentar explicarle a un policía de frontera qué cojones hacía yo intentando cruzar la frontera en el aeropuerto con un cuadro más grande que yo envuelto en papel de estraza. Después de Navidad (llegué a Rumanía a finales de septiembre) ya intentaba comunicarme con mis compañeros de piso en Rumano y unas semanas más tarde el inglés dejó de ser la lengua de comunicación en casa.

A pesar de todo, también existe el caso contrario. He conocido gente que tras seis meses viviendo en Rumanía aún llevaba su dirección apuntada en un papelito para no tener que hablar con el taxista y otros que en ocho meses no llegaron a saber decir más que “vodka con naranja”, “gracias” y “mí no entender”.

Todo este rollo para acabar diciendo que el rumano no es ni fácil ni difícil de aprender, sino que depende de la aptitud y ganas que cada uno tenga. Pues eso, que hay que echarle ganas y ser medio espabilaíllo para estas cosas. A continuación, resumiré las que a mi humilde parecer son las principales dificultades con que se encuentra todo pirado que se propone dominar o dejarse dominar por la lengua rumana.

1. Fonética

La fonética es una de las primeras trabas que se encuentran los afectados por el síndrome de la lengua de trapo, es decir, los que son duros de oído a la hora de distinguir y reproducir fonemas (sonidos) que no sean los de su lengua nativa. Quien haya intentado alguna vez aprender cualquier idioma habrá comprobado que lograr diferenciar entre sonidos que a primera vista parecen iguales requiere entrenamiento y grandes dosis de paciencia. No es que el rumano tenga una fonética especialmente endiablada, pero sí que tiene varios sonidos peculiares de los que carece el español. Quien hable catalán o inglés ya tiene medio camino recorrido, pues sumando los fonemas de estas dos lenguas ya tenemos casi todo el sistema fonético (o fonológico, que con esto siempre me lío) del rumano. Como diría un forense, vayamos por partes:

a) Vocales

El rumano tiene 7 sonidos vocálicos. “¿Tantos?”, pregunta alguno. “No, tan pocos”, respondo yo. Si tenemos en cuenta que el inglés tiene unas 12, según quién las cuente, y el francés todavía más, 7 vocales saben a poco. Más aún, cuando 5 de ellas coinciden con las vocales del español: a, e, i, o, u. Las dos problemáticas son la ă y la â/î.

La ă nos resultará familiar: es la vocal neutra del catalán oriental (pare, Barcelona) o la archiconocida schwa del inglés (about, taken). Si se llama la vocal neutra, por algo será. Pronunciarla no es difícil; basta con dejar la boca en “punto muerto” y hacer vibrar las cuerdas vocales. También es el sonido que emitimos cuando no tenemos nada mejor que decir y se representa con el garabato /ə/.

La otra, que tantos dolores de cabeza nos ha causado a muchos, es la â/î, un mismo sonido con dos grafías y cuya descripción más precisa es “sonido que se emite al recibir un golpe en la boca del estómago”. Aquí tenéis una muestra en audio. Impresionante, ¿verdad? Pues resulta ser una vocal bastante frecuente en rumano, así que los interesados ya podéis ir practicando hasta perder el aliento. Al principio duele, pero al final uno se acaba acostumbrando. Para los alumnos aventajados, su símbolo en el IPA es /ɨ/.

Por último, me veo obligado a mencionar a nuestra amiga /ʲ/, que a la pobrecita siempre nos la dejamos fuera por ser una vocal no silábica, una media vocal, un sonido que quiere ser vocal, pero no le dejan. Este proyecto de vocal no es más que una /i/ apenas inaudible, que cuesta reconocer pero que está ahí, al final de muchas palabras acabadas en i, como la mayoría de plurales masculinos y algunos femeninos. Discreta como ella sola, pero omnipresente.

¡Uf! Con todo lo que llevo escrito y aún me quedan las consonantes. Vamos con ellas.

b) Consonantes

El rumano tiene 20 consonantes (hablo siempre de sonidos, no de grafías), de las cuales muchas son viejas conocidas nuestras: /p/, /b/, /t/, /d/, /k/, /g/, /ʧ/, /m/, /n/, /f/, /s/, /l/ y /r/. Las otras siete no son especialmente difíciles de pronunciar y están presentes en otras lenguas de nuestro entorno:

· /v/ Nada raro, como la v de vaca en catalán occidental del sur, la de vento en italiano, la de voice en inglés, la w de wer en alemán, etc.

· /ʦ/ Tampoco es nada del otro mundo; la encontramos en el tots catalán, en la pizza italiana, en los bits ingleses…

· /z/ Una ese sonora de toda la vida. La de casa en catalán, scusa en italiano, chose en francés, zebra en inglés…

· /ʤ/ Todos la hemos oído alguna vez. Es la de John en inglés, la de jove en catalán occidental, la de giorno en italiano…

· /ʒ/ Ésta tiene un poquito más que peligro, ya que las 10.000 primeras veces que la oyes e intentas pronunciar, te suena igualita a la anterior. Es como la s de television en inglés, como la j de jove en catalán oriental, la de jamais en francés…

· /ʃ/ Otra vieja conocida nuestra. La encontramos en peix en catalán, she en inglés, champagne en francés, lasciare en italiano, schwarz en alemán…

· /h/ Es la h de hero en inglés, vamos, una jota flojita, como la del andaluz o el español de América.

Como esta enumeración la he ido redactando en riguroso orden caótico y bajo la influencia de los efectos que en mi organismo causan unos horarios de sueño poco aconsejables, es más que probable que me haya dejado algo en el tintero, que algún ejemplo no sea del todo (o del nada) correcto o que, simplemente, haya metido la pata hasta al fondo en alguna descripción. Se agradecen sugerencias, correcciones, enmiendas y hasta proposiciones indecentes si me apuráis.

Demos ahora paso a nuestra amiga la gramática:

2. Gramática

La gramática rumana es, esencialmente, la de la mayoría de las lenguas románicas. No hay cosas raras en el sentido de que ninguno de sus aspectos requerirá profundos cambios en nuestra manera de ver el mundo. El orden de los elementos de la oración es más o menos el mismo que en español y casi tan flexible. La conjugación de los verbos es casi tan endiablada como la del catalán o la del español y en muchos casos resulta más fácil no plantearse el porqué de muchas irregularidades y aceptarlas tal como son. Tampoco hay tantos tiempos verbales como en español o en catalán y, por suerte, el pasado y el futuro más usados se forman con verbos auxiliares, de modo que al poco tiempo ya podemos expresarnos con un poquito de precisión temporal, sin hablar a lo indio.

Al principio llama un poco la atención el hecho de que el artículo definido (el, la, los, las) vaya pospuesto al nombre y pegadito a él, pero a todo se acostumbra uno. En estos casos es especialmente importante aprender a distinguir y pronunciar la vocal neutra (la ă) porque, en la mayoría de palabras femeninas, es el único rasgo que nos permitirá distinguir si una palabra está articulada o no; así, casă es ‘casa’ (una cualquiera) y casa es ‘la casa’ (una en concreto). En el caso de muchos plurales masculinos, será la longitud de la i final lo que nos permita distinguir ambas formas: oameni, con una i casi imperceptible, es ‘persona’ (unas personas) y oamenii, con una i entera, es ‘las personas’. Aguzando un poco el oído no es excesivamente difícil saber a qué nos referimos en estos casos y pronunciando con cuidado evitaremos ambigüedades, imprecisiones y situaciones incómodas.

Un rasgo peculiar que conserva la lengua rumana y del que en el resto de lenguas románicas quedan apenas vestigios es la tercera dimensión de la flexión nominal. Estamos habituados a modificar los sustantivos según su genero y su número, pero en rumano, como en la lengua madre, se siguen usando los temibles casos, aquellos que tanto nos hicieron sufrir a los que, por haber nacido demasiado pronto, nos tocó estudiar latín como mínimo en 2º de BUP. El rumano tiene cinco casos: nominativo, vocativo, acusativo, dativo y genitivo. Si tenemos en cuenta que el nominativo y el acusativo tienen la misma forma, que el dativo y el genitivo también comparten aspecto y que el vocativo es muy simple y tampoco se usa tanto, comprobamos que el único esfuerzo que tenemos que hacer es el de aprender a formar el dativo/genitivo y descubrir cuándo usarlo. Todo es cuestión de práctica. Se empieza reconociéndolo, luego se entiende y al final, por inercia y por imitación, acaba uno usándolo medio bien por instinto. No es algo que deba preocupar mucho a un aspirante a aprendiz de rumano, pero no está de mal avisar para que nadie se lleve un susto.

Los plurales son algo raritos pero, tras haberse aprendido unas cuantas docenas, el resto se deducen por analogía y, aunque se equivoque uno, se le entiende sin demasiado esfuerzo.

3. Léxico

El léxico (vocabulario para los legos) rumano, según la Wikipedia, tiene un 77% en común con el italiano, un 75% con el francés, un 74% con el sardo, un 73% con el catalán, un 72% con el portugués y el romanche y un 71% con el español. Vamos, que tenemos tres cuartas partes del camino recorrido. El resto, ese cuarto que sobra, es principalmente de origen eslavo, con algunos toques de turco, griego, alemán… Es lo que tiene estar rodeado de bárbaros y que te hayan invadido casi todos los pueblos vecinos, que se te acaban pegando de todo.

Este parecido con el resto de lenguas románicas es lo que hace que al ver un texto escrito en rumano sepamos más o menos de qué va la cosa pero no entendamos ninguna frase entera. Es también la causa de la asombrosa facilidad que tienen los rumanos para aprender castellano, catalán o italiano y que, por desgracia para nosotros, no funciona a la inversa.

Vamos concluyendo ya, que la cosa se está yendo de madre y lo que pretendía ser un pequeño comentario ha acabado siendo un señor tocho.

A los futuros Erasmus que elijan como destino Rumanía les digo que, si quieren, pueden aprender aunque sea un rumano de supervivencia durante su estancia y, si uno no es muy negado, puede alcanzar el nivel suficiente para pasearse por el país sin problemas.

Si alguien quiere ir poniéndose las pilas antes de llegar allí, debe saber que son pocas las posibilidades que tenemos en España de aprender rumano de forma reglada. Existen asignaturas de rumano en las universidades de Alacant, Alcalá de Henares, Barcelona, Madrid y Santiago de Compostela, además de en la UNED. En lo que respecta a Escuelas Oficiales de Idiomas, la única que imparte rumano es la EOI Jesús Maestro de Madrid. Algo es algo.

Lo más recomendable es pillar por banda a un hablante nativo y hacer un intercambio lingüístico o comprarle sus conocimientos. Sobra decir que recomiendo buscar hablantes medio cultos, que ya se sabe que no todo el mundo sabe hacer la o con un canuto en su propia lengua y tampoco es cuestión de acabar hablando como un personaje del corazón.

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Corría el año 2004…

March 11th, 2008

Corría el año 2004 y yo cursaba el segundo curso de la carrera que espero terminar este año. Tenía una asignatura llamada Lengua Española II y, en un ataque de fuerza de voluntad desmesurada, me armé de valor y pasé a limpio los apuntes de cinco temas (no recuerdo cuántos eran en total).

Tan orgulloso estaba de semejante proeza que decidí compartir el fruto de mi trabajo con el resto de la Humanidad o, al menos, con los compañeros que tuvieran que cursar esa misma asignatura, de modo que tomé la decisión de colgarlos en intenné. No esperaba que los consultara demasiada gente, pero el resultado fue un flujo continuo de visitantes que se hacía cada vez más intenso en fechas próximas al examen. En septiembre, nuevo pico de audiencia y así durante un par de cursos, hasta que dejé de entrar de vez en cuando a comprobar el número de visitas.

Habíame olvidado de la existencia de esta cutreweb que monté para poner los apuntes hasta que hace unas semanas un compañero que ahora está en 2º me informó de que esos apuntes que tanto trabajo me costó ordenar seguían gozando de cierto nivel de popularidad entre los que ahora cursan esta asignatura.

En fin, veo que el temario no ha cambiado y que la profesora sigue recitando de memoria los contenidos de la asignatura, así que rescato estos archivos del olvido y os pongo aquí los cinco enlaces a los cinco apasionantes temas que logré pasar a limpio. Disfrutadlos, en la medida de lo posible.

Guten Appetit!

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